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Exposición

26 de febrero - 2 de octubre, 2016

Andy Warhol, cronista de una época, era conocido por haber admitido que le gustaban “las cosas aburridas”, algo que a comienzos de los años sesenta se relacionaba con la utilización de reproducciones fotográficas de imágenes encontradas en periódicos, revistas y archivos de imágenes. En 1978, cuando contaba 50 años, Warhol se embarcó en la producción de una obra monumental, titulada Sombras (Shadows), que realizó con la ayuda de su entorno en la Factory. Estos 102 lienzos serigrafiados daban forma a exploraciones en torno a la abstracción que había estudiado previamente. Para entender la radicalidad que implican las Sombras de Warhol, es necesario detenerse en primer lugar en el formato de la obra, concebida como una sola pintura en varias partes, cuyo número definitivo queda determinado por las dimensiones del espacio en que se instala. La primera vez que se expuso, se mostraron 83 lienzos, que se colocaron muy cerca del suelo —a unos 30 cm—, muy próximos unos a otros y en el orden decidido por los asistentes del artista.

En el Museo Guggenheim Bilbao se pueden ver los 102 lienzos que componen la obra, en los que se revela la característica paleta warholiana, alegre en extremo y de tonos brillantes. El fondo de cada lienzo está pintado con una mopa de esponja, cuyos rastros y manchas aportan “gestualidad” al plano pictórico. Las Sombras fueron creadas utilizando siete u ocho pantallas, como evidencian las leves diferencias de escala de las zonas oscuras y la presencia de puntos de luz aleatorios. A lo largo de las paredes de la sala se alternan el positivo y el negativo de las “sombras”.

A pesar de su apariencia repetitiva, el “método mecánico” de Warhol es, en realidad, totalmente manual. Un hecho importante e interesante de las Sombras es la irreproductibilidad de su supuesta reproducción, un tema que pone en tela de juicio la estética del “plagio” de Warhol y define su proyecto como fundamentalmente pictórico. Lejos de ser una réplica, cada Sombra se corresponde con una forma que revela su espacio con precisión y rotundidad, dirigiendo la mirada del observador hacia la luz, que es el tema central de la serie. Al concentrarse en la sombra para concebir la luz (estallidos de color), Warhol regresa al problema fundamental del arte: la percepción.

New York Magazine, 5 de febrero, 1979, págs. 9–10.

El Pintor Cuelga sus Propios Cuadros
Por Andy Warhol

El martes colgué mi(s) pintura(s) en la galería que Heiner Friedrich tiene en el Soho. En realidad, es una sola pintura en 83 partes. Cada parte tiene un tamaño de 132,1 por 193 cm y todas ellas son similares, excepto en el color. Las he titulado “Shadows” (Sombras) porque están basadas en la fotografía de una sombra en mi oficina. Es una serigrafía sobre la que paso una mopa con pintura.

Comencé a trabajar en ellas hace algunos años. Pero cuando más trabajo es durante los fines de semana, porque entre semana suele venir gente a charlar un rato.

La(s) pintura(s) no están en venta. La Lone Start Foundation las va a exponer y es la propietaria.

Alguien me preguntó si pensaba que eran arte, y yo respondí que no. En la fiesta de inauguración se celebró una fiesta disco. Por eso, creo que podrían considerarse “decoración disco”.

Esta exposición será como las demás. Las críticas serán malas, las críticas que me hacen siempre lo son. Pero las críticas de la fiesta serán excelentes.

Hice colgar las(s) pintura(s) a la altura de la vista. Más abajo, la gente les habría dado patadas, sobre todo en la fiesta. El único problema que surgió durante el montaje tuvo que ver con el suelo de la galería. Un extremo de la galería es 30 cm más alto que el otro.

Pero los chicos me ayudaron y, cuando acabamos, nos fuimos a almorzar. Yo comí pepinillos en vinagre y bebí agua Evian para empezar; luego, Perrier Jouet.

La galería estaba preciosa. Es un espacio sencillo, limpio. Mi muestra de Mao fue más amplia, pero esta es la mayor exposición que he hecho en Nueva York en muchos años.

Cuando terminamos, di un paseo con algunos amigos. Nos detuvimos en la galería de Ivan Karp, O.K. Harris. Me dijo que hay mucha gente haciendo ahora sombras en el mundo del arte. No lo sabía.

Luego, cruzamos la calle y entramos en la galería de Holly Solomon. Siempre me gusta comprobar si el arte que se expone en la acera de enfrente es mejor que el mío”.

Andy Warhol
Sombras (Shadows), 1978–79
Acrílico sobre lienzo
102 pinturas sobre lienzo (sin marco)
193 × 132 × 2,9 cm cada una
Dia Art Foundation
Vista de la instalación en Dia: Beacon, Beacon, Nueva York
Foto: Bill Jacobson
© 2016, The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc./VEGAP

Andy Warhol, Diarios, vol. 202, col. Panorama de narrativas, Edición de Patt Hacket. Anagrama Editorial S. A., 1990, págs. 266–267

“Fui en taxi a la galería de Heiner Friedrich en el West Broadway (5$). Fred aún no había llegado. Ronnie y Stephen Mueller estaban colgando cuadros. La exposición quedaba muy bien, la galería es muy grande […]"

Martes 23 de enero, 1979

"[…] Cuando llegué a casa, Mrs. de Menil me había llamado y había dejado un mensaje diciendo que le había impresionado mucho mi exposición en la galería de Heiner.”


Andy Warhol, Diarios, vol. 202, col. Panorama de narrativas, Edición de Patt Hacket. Anagrama Editorial S. A., 1990, págs. 268

Jueves 25 de enero, 1979

“Philippa invitó a René Ricard —su Dia Foundation le acaba de contratar para la galas benéficas como primer poeta—, así que él llegó al 65 Irving diciendo que mi obra era “simplemente decorativa”. Eso me puso furioso y fue una vergüenza porque todo el mundo me vio tal como soy yo. Me puse muy colorado y le chillé…. Todo el mundo estaba asombrado de verme tan furioso y fuera de mí, gritándole.”

Andy Warhol
Sombras (Shadows), 1978–79
Acrílico sobre lienzo
102 pinturas sobre lienzo (sin marco)
193 × 132 × 2,9 cm cada una
Dia Art Foundation
Vista de la instalación en Dia: Beacon, Beacon, Nueva York
Foto: Bill Jacobson
© 2016, The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc./VEGAP

Donna De Salvo, Andy Warhol Retrospective, cat. expo. Londres, Tate, 2001, págs. 50–51.

“Al ser su autor un artista conocido en esos años por sus obras de personas famosas, y que había explotado con tanto éxito un tipo de contenido provocativo y referencial, Shadows debía haberse interpretado como una anomalía. Se ha definido Sombras como una declaración existencial, como todo y nada, como algo fugaz, variable y tan intangible como las sombras reales. También se ha definido como una reflexión en torno al propio acto de pintar. Pero, invariablemente, se ha clasificado como una obra perteneciente a su última etapa, junto con las obras Rorscharchs, Camuflaje (Camouflage) y Oxidación (Oxidation) […] Cada una de las estrategias visuales que se emplea en estas pinturas es igual a aquellas utilizadas diecisiete años antes. Tal y como sucede con las pinturas serigrafiadas anteriores, aunque a primera vista parezca que todos los lienzos son iguales —una creencia enfatizada por el motivo repetitivo de la sombra—, no lo son. Nuestra mirada se mueve de lienzo en lienzo de forma instintiva, buscando nueva información.

La diferencia radica en el color y en la brillantez del trazo, efectuado con la mopa y la técnica serigráfica. Las combinaciones de color y el arco cambiante de la sombra se confabulan para crear un campo fascinante e hipnótico, que transmite una sensación de pura belleza trascendente”.

Andy Warhol
Sombras (Shadows), 1978–79
Acrílico sobre lienzo
102 pinturas sobre lienzo (sin marco)
193 × 132 × 2,9 cm cada una
Dia Art Foundation
Vista de la instalación en Dia: Beacon, Beacon, Nueva York
Foto: Bill Jacobson
© 2016, The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc./VEGAP

Julian Schnabel, “Shadow Paintings”, Andy Warhol: Shadow Paintings, cat. expo., Nueva York, Galería Gagosian, 1989

“El modo en que utilizó la pantalla, como si fuera un pincel o una brocha más, es el emblema impreso de su comportamiento. Y su decisión de seleccionar y actuar sin interpretación, sin explicación, fue la negación total del sentimiento. Ningún otro pintor ha llegado a ese nivel de radicalidad gestual y de negación de sí mismo […] Esta pinturas se ciernen sobre nosotros como la sombra del límite de la vida. Estas pinturas son el toque de Andy Warhol, su distancia […] Hay mucho en ellas, todas las imágenes de las obras de Andy atraviesan la luz y la sombra de estas pinturas, que se expresan y reafirman en esta visión del hecho existencial”.

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